
Hola, mi nombre es Pipo, mi familia me adoptó cuando casi tenía un año. Soy un trasto, pero como dice mi mami, soy SU trasto. Es muy cariñosa conmigo y hasta me prepara galletas saludables para que no coma porquerías.
Yo soy Marisa. Después de muchos años sin tener perros y casi sin pensarlo, un día me llegó la foto de Pipo. Fuimos a conocerlo ese mismo día nos enamoró y se vino a casa con nosotros.

Es muy cariñoso y todo fue muy fácil: él se adaptó a nosotros enseguida y nosotros a él.
Ahora no imagino una casa sin perros; sería una casa vacía.
Pipo es el primero en recibirte cuando llegas a casa, siempre con una alegría contagiosa. Los fines de semana salimos a caminar con el grupo Pateo y allí es el rey. No solo es cariñoso con nosotros, sino con todo el mundo, y cuando hay otros perros cerca, se le nota lo feliz que es.