Adoptamos a Mati de un cazador que la había desechado porque se le había roto una pata y ya no le servía

Y a Slash en un refugio del norte de Tenerife, era un perro lleno de miedos, con un pasado muy duro pero con un alma muy pura.

Sabíamos  que no podíamos cambiar el mundo pero el mundo cambió para ellos.

Hoy en día son unos perros muy felices y agradecidos y eso ya es suficiente para nosotros.