Adoptar a Nena ha sido una de las mejores decisiones de mi vida.

Cuando llegó a mí estaba enferma y nadie quería darle una oportunidad. Yo decidí apostar por ella, cuidarla y ayudarla a salir adelante. Ver cómo se recuperó ha sido una de las experiencias más bonitas que he vivido.

Hoy Nena es una gata maravillosa: cariñosa, buena, juguetona y, al mismo tiempo, muy tranquila. Llena mi casa de alegría y no puedo imaginar mi vida sin ella.

Estoy feliz de haberle dado la oportunidad de adoptarla, es mi vida, la amo, y ella a mi!