Siempre me han encantado los perros, pero por mi trabajo y mis frecuentes viajes había decidido no tener ninguno. Pensaba que serían una carga

Telma me ayudó a entender que cuidar de un animal que depende de ti es la mejor manera de conectar con nuestra verdadera naturaleza y da más sentido a nuestra vida. Es una perra increíble y me ha hecho mejor persona.

Cuando ella tenía 6 años, me empezó a rondar la idea de adoptar otro perro adulto. Pensaba que quizás le acompañaría a ella en mis ausencias y que me lo podía permitir.

Cuando vi a Luis por primera vez, su mirada de una inmensa tristeza me partió el alma y no me lo pude quitar de la cabeza. Era un perro con muchos miedos, su ex dueño fue un cazador, y vivió durante años en una jaula, no servía para cazar. Tenía 6 años. Le costó meses mover el rabo, y soltar un solo ladrido.

Ahora es tan feliz y nos queremos tanto, que no consigo imaginar una vida sin él.

Luego adopté a Jana, tampoco pude quitarme su imagen de la cabeza desde que la vi.La encontraron vagando y malherida le habían reventado un ojo. Por lo que llegó también con mucho miedo y ansiedad.

Ahora es inseparable de Luis y nada le gusta más que salir todos los días a corretear y perseguir conejos

A día de hoy, estos perros son mi familia.