Hace ocho años Flayt llegó a nuestras vidas y, desde el primer día, llenó nuestro hogar de alegría, amor y momentos inolvidables.

Su llegada cambió nuestra familia para siempre.

A mis hijos les ha enseñado valores tan importantes como el respeto, la empatía, la responsabilidad y el amor incondicional. Estoy convencida de que, sin él, su infancia no habría sido la misma.

De nuevo nuestra familia volvió a crecer con la llegada de Kiwi. Él puso el toque más pícaro y travieso a la casa.

Aunque todavía están en esa divertida etapa de “te quiero mucho, pero a veces me sacas de quicio”, juntos nos regalan risas cada día y llenan nuestro hogar de vida.

No imagino nuestra familia sin ellos.

Adoptar ha sido una de las decisiones más bonitas que hemos tomado. Ellos nos necesitaban, pero la realidad es que nosotros también necesitábamos todo el amor que nos han dado.

Si estás pensando en adoptar, no dejes que la edad sea un obstáculo: un perro o gato adulto es un compañero fiel que te cambia la vida para siempre.